viernes, 22 de febrero de 2008

Palabra Profética y Apostólica para el Año 2008 soltada el 23-12-07


2008 AÑO DE PLENITUD!!!


PROCLAMA
El mundo actual y los tiempos que estamos viviendo se caracterizan por una gran insatisfacción en el corazón y la vida interior de las personas, nada parece llenarnos, nada parece conformarnos, nada parece satisfacernos plenamente, como reza el dicho popular: “siempre nos faltan cinco para el peso”.
Esta insatisfacción permanente lleva al ser humano a una búsqueda constante, intensa e interminable de toda clase de bienes, placeres, distracciones y disfrutes que no son otra cosa que pequeñas satisfacciones momentáneas que se desvanecen rápidamente dejando de nuevo el corazón vacío y acrecentando esa sensación de frustración e impotencia, ese sabor a poco que le encontramos a cada cosa que hacemos o cada momento que vivimos.
¿Será solo eso la vida? ¿Será que debemos conformarnos con migajas simplemente?
¿Será que debemos resignarnos a burdas imitaciones de la verdadera felicidad?
¿Será que fuimos creados para padecer la vida más que para disfrutarla y vivirla plenamente?
¿Será que no podemos esperar más de la vida? Creo que no.
Creo que podemos esperar algo mejor. Para decirlo de manera mas adecuada, creo que podemos y debemos procurar algo mejor de la vida, no solo esperarlo.
Creo definitivamente que Dios nos creó para algo mejor, para que disfrutemos de la totalidad de su creación, para que nos realicemos como personas, para que vivamos una vida con propósito, con sentido, con dignidad y plena satisfacción.
Tal vez la pregunta que surge casi de manera espontánea es ¿Cómo? ¿Cómo alcanzo esa clase de vida?, ¿Dónde está la llave, el secreto, la clave, el camino para llegar a ella?
Creo que un primer paso acertado sería remontarnos al origen del ser humano, al principio de todo para ver el estado original en que éste se encontraba.
El relato bíblico del Génesis nos enseña que Dios creó al ser humano y lo expresa de esta manera:

y dijo: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes,[b] y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo.» Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó, y los bendijo con estas palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y gobiérnenla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo.» También les dijo: «Yo les doy de la tierra todas las plantas que producen semilla y todos los árboles que dan fruto con semilla; todo esto les servirá de alimento. Y doy la hierba verde como alimento a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo y a todos los seres vivientes que se arrastran por la tierra.» Y así sucedió. Dios miró todo lo que había hecho, y consideró que era muy bueno.

Las palabras utilizadas en este texto son más que elocuentes en cuanto al origen del ser humano, en ellas se encuentra el cómo, el por qué y el para qué de la creación.
El propósito de Dios se deja ver en las expresiones: “los creó…y los bendijo”, “Sean fructíferos y multiplíquense”, “llenen la tierra… gobiérnenla… dominen…”
¡Cuan lejos estamos hoy de ese propósito original de Dios al crear al ser humano!, hoy nos encontramos con sociedades totalmente individualistas, donde en vez de dominar y gobernar sobre lo creado nos hemos convertido en esclavos de nosotros mismos, de nuestros caprichos, de nuestros fracasos. Hoy somos dominados por la violencia, por vicios destructivos, por sentimientos negativos, por ambiciones desmedidas, por actitudes que cada vez nos alejan más del propósito original de Dios.
Ante esta realidad, no veo otra salida que volver al lugar que nunca el ser humano debió haber dejado, volver al origen de todas las cosas, volvernos a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con todas nuestras fuerzas.

Entendiendo esto como una verdad poderosa que debe ser creía, que debe ser aceptada y que debe producir en nosotros un alto grado de expectativa y determinación por alcanzar en este próximo año el nivel de vida diseñado por Dios para sus criaturas, proclamo bajo la unción profética y apostólica…

2008 AÑO DE PLENITUD

Un año en que todo aquel que entienda por qué y para qué fue creado y se vuelva a Dios, a sus planes, a sus propósitos y a sus mandamientos podrá disfrutar de una vida en PLENITUD. Como el mismo Jesús lo manifestara: “Yo he venido para que tengan vida, una vida plena, una vida en abundancia”.

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