viernes, 29 de febrero de 2008

Reflexión para reunión de Oración – 27-02-08

Reflexión para reunión de Oración – 27-02-08

SALMOS 78

La gratitud es una de las virtudes más importante que debemos cultivar en nuestra vida. No hay nada mas desagradable que ver a un a persona desagradecida con aquellos que le han brindado su ayuda en momentos de necesidad.
Esto que es una verdad en la vida, se potencia aún mas si lo trasladamos a nuestra relación con Aquel que nos dio la vida, Aquel que “no nos negó ni a su propio hijo, sino que lo entregó por nosotros”.
En este Salmo Dios pone de manifiesto la necesidad de manifestar de manera práctica nuestra gratitud hacia El.

1 Pueblo mío, atiende a mi enseñanza; presta oído a las palabras de mi boca. 2 Mis labios pronunciarán parábolas y evocarán misterios de antaño, 3 cosas que hemos oído y conocido, y que nuestros padres nos han contado. 4 No las esconderemos de sus descendientes; hablaremos a la generación venidera del poder del Señor, de sus proezas, y de las maravillas que ha realizado. 5 Él promulgó un decreto para Jacob, dictó una *ley para Israel; ordenó a nuestros antepasados enseñarlos a sus descendientes, 6 para que los conocieran las generaciones venideras y los hijos que habrían de nacer, que a su vez los enseñarían a sus hijos. 7 Así ellos pondrían su confianza en Dios y no se olvidarían de sus proezas, sino que cumplirían sus mandamientos. 8 Así no serían como sus antepasados: generación obstinada y rebelde, gente de corazón fluctuante, cuyo espíritu no se mantuvo fiel a Dios.

A través de estos versículos podemos descubrir algunas maneras de manifestar la gratitud que tantas veces declaramos con nuestros labios mediante diferentes canciones.
1. Transmitir sus obras, sus milagros y hechos poderosos a nuestra descendencia.
2. Poner nuestra confianza en el Señor, en todo tiempo y en toda circunstancia.
3. No olvidarnos de sus proezas, de sus obras, de ninguno de sus beneficios.
4. Cumplir sus mandamientos.

Todo esto esperaba Dios de su pueblo, pero… sigamos leyendo.

17 Pero ellos volvieron a pecar contra él; en el desierto se rebelaron contra el *Altísimo. 18 Con toda intención pusieron a Dios a prueba, y le exigieron comida a su antojo. 19 Murmuraron contra Dios, y aun dijeron: «¿Podrá Dios tendernos una mesa en el desierto? 20 Cuando golpeó la roca, el agua brotó en torrentes; pero ¿podrá también darnos de comer?, ¿podrá proveerle carne a su pueblo?»

Parece increíble que un pueblo que había visto tanto la mano de Dios, había experimentado la liberación de Egipto, la apertura del Mar Rojo, la destrucción del ejército de Faraón, etc. Cuestione de manera tan descarada a Dios.
Parece increíble también que tan a menudo nos parezcamos a los israelitas.

21 Cuando el Señor oyó esto, se puso muy furioso; su enojo se encendió contra Jacob, su ira ardió contra Israel. 22 Porque no confiaron en Dios, ni creyeron que él los salvaría. 23 Desde lo alto dio una orden a las nubes, y se abrieron las puertas de los cielos. 24 Hizo que les lloviera maná, para que comieran; pan del cielo les dio a comer. 25 Todos ellos comieron pan de ángeles; Dios les envió comida hasta saciarlos. 26 Desató desde el cielo el viento solano, y con su poder levantó el viento del sur. 27 Cual lluvia de polvo, hizo que les lloviera carne; ¡nubes de pájaros, como la arena del mar! 28 Los hizo caer en medio de su campamento y en los alrededores de sus tiendas. 29 Comieron y se hartaron, pues Dios les cumplió su capricho. 30 Pero el capricho no les duró mucho: aún tenían la comida en la boca 31 cuando el enojo de Dios vino sobre ellos: dio muerte a sus hombres más robustos; abatió a la flor y nata de Israel.
32 A pesar de todo, siguieron pecando y no creyeron en sus maravillas.

Cuán grande es la misericordia de Dios, y cuán severa su justicia, sin embargo aún así, después de comprobar la misericordia de Dios y recibir la disciplina propia de un Padre, Israel no aprendió la lección.

65 Despertó entonces el Señor, como quien despierta de un sueño, como un guerrero que, por causa del vino, lanza gritos desaforados. 66 Hizo retroceder a sus enemigos, y los puso en vergüenza para siempre. 67 Rechazó a los descendientes de José, y no escogió a la tribu de Efraín; 68 más bien, escogió a la tribu de Judá y al monte Sión, al cual ama. 69 Construyó su santuario, alto como los cielos, como la tierra, que él afirmó para siempre. 70 Escogió a su siervo David, al que sacó de los apriscos de las ovejas, 71 y lo quitó de andar arreando los rebaños para que fuera el pastor de Jacob, su pueblo; el pastor de Israel, su herencia. 72 Y David los pastoreó con corazón sincero; con mano experta los dirigió.

Qué bueno es saber que Dios nunca abandonará a su pueblo y que a pesar de las ingratitudes, infidelidades, él siempre tendrá un remanente fiel, gente en quién él pueda confiar y pueda sacarlos de sus tareas ordinarias para transformarlos en verdaderos siervos y siervas suyos.
¿y vos? ¿Serás de las tribus rechazadas o integrarás el plantel de las tribus escogidas?
Oremos pidiendo perdón al Señor por nuestras ingratitudes, infidelidades y desobediencias y pidamos un corazón como el de David, para poder servirle con excelencia.

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